La emergencia no distingue partidos ni preferencias políticas. Hoy lo más importante es encontrar a quienes todavía no regresan, proteger a las familias y acompañar a quienes perdieron parte de su patrimonio.

Hay momentos en los que cualquier interés político debe hacerse a un lado.

Ensenada atraviesa uno de ellos.

Las lluvias asociadas a la tormenta Rachel dejaron inundaciones, vialidades cerradas, vehículos atrapados, viviendas afectadas, interrupciones de energía eléctrica, familias evacuadas y personas que todavía no han sido localizadas.

Detrás de cada cifra hay una familia esperando noticias, una vivienda dañada, documentos perdidos, muebles inutilizados o una comunidad preguntándose cómo podrá comenzar de nuevo.

Un saldo que todavía está cambiando

La información disponible continúa siendo preliminar.

La gobernadora Marina del Pilar Ávila informó este 12 de octubre que diez personas permanecían sin localizar en Baja California: ocho en el municipio de Ensenada y dos en San Felipe. También se confirmó el fallecimiento de una menor de edad.

A su familia le expresamos nuestro respeto, solidaridad y más sentido pésame. No existen palabras suficientes frente a una pérdida semejante.

En Ensenada, las autoridades municipales habían reportado la evacuación de alrededor de 30 familias en San Francisquito, luego del desbordamiento del arroyo El Pípila. También informaron que 106 personas estaban siendo atendidas en refugios temporales: 92 en Maneadero y 14 en DIF Floresta.

El reporte municipal señaló además afectaciones en distintas vialidades, vehículos varados y cortes de energía eléctrica en 25 colonias, así como daños en Maneadero, San Vicente y Punta Colonet.

Estas cifras pueden modificarse conforme avancen los recorridos, las labores de búsqueda y la evaluación de daños. Por responsabilidad, debemos evitar compartir rumores o información cuya procedencia no pueda comprobarse.

La gobernadora estuvo en Ensenada

La gobernadora recorrió la colonia El Paraíso y acudió al refugio temporal de Maneadero. En el operativo participan autoridades municipales, estatales y federales, así como personal de Protección Civil, Bomberos, Seguridad Pública, Ejército, Marina y Guardia Nacional.

Es correcto reconocer el trabajo de quienes arriesgan su integridad para rescatar personas, despejar vialidades, atender refugios y llegar a comunidades incomunicadas.

Reconocer ese esfuerzo no significa renunciar a preguntar.

Y preguntar tampoco significa aprovechar políticamente una tragedia.

Primero la emergencia; después, las respuestas

En este momento, las prioridades deben ser muy claras:

  • Localizar a las personas que todavía no han sido encontradas.
  • Proteger a quienes permanecen en zonas de riesgo.
  • Mantener refugios seguros, abastecidos y accesibles.
  • Restablecer electricidad, caminos y servicios básicos.
  • Levantar un censo confiable de viviendas, comercios y vehículos afectados.
  • Informar con regularidad, claridad y datos verificables.
  • Entregar apoyos sin condicionamientos políticos.

Cuando la emergencia inmediata sea controlada, deberá llegar el momento de revisar lo ocurrido.

Un fenómeno meteorológico extraordinario puede superar previsiones e infraestructura. Sin embargo, eso no convierte automáticamente todos los daños en inevitables ni demuestra por sí mismo que alguien haya actuado con negligencia.

Para saberlo se necesitan información, documentos y respuestas.

Las preguntas ciudadanas que deberán responderse

1. ¿Cuándo y cómo se alertó a las comunidades con mayor riesgo?

La ciudadanía necesita conocer qué avisos se emitieron, por cuáles medios se difundieron y cuánto tiempo tuvieron las familias para protegerse o evacuar.

2. ¿Existían protocolos específicos para los cauces y zonas que se desbordaron?

Es necesario saber si los puntos afectados estaban identificados previamente en mapas de riesgo y qué acciones preventivas se habían programado.

3. ¿Qué mantenimiento recibieron arroyos, canales y sistemas pluviales?

No se trata de señalar culpables anticipadamente, sino de conocer qué trabajos de limpieza y desazolve se realizaron, dónde se hicieron y qué zonas quedaron pendientes.

4. ¿Cuántas personas continúan sin localizar y cómo avanzan las búsquedas?

Debe existir un reporte oficial actualizado que evite contradicciones, facilite información a las familias y reduzca la circulación de rumores.

5. ¿Cuál es el número real de viviendas y comercios afectados?

El censo de daños deberá realizarse directamente en las comunidades, con criterios claros y resultados públicos.

6. ¿Qué apoyos recibirán las familias damnificadas?

La población necesita conocer requisitos, cantidades, autoridades responsables, lugares de registro y fechas aproximadas de entrega.

7. ¿Cuándo se restablecerán por completo los servicios?

Deben ofrecerse actualizaciones sobre electricidad, vialidades, recolección de basura, agua, drenaje y acceso a las comunidades incomunicadas.

8. ¿Qué medidas permanentes se tomarán después de esta emergencia?

La recuperación no puede consistir únicamente en retirar lodo y reparar temporalmente los daños. Ensenada necesita revisar su infraestructura pluvial, mapas de riesgo, crecimiento urbano, rutas de evacuación y mecanismos de alerta.

Una crítica ciudadana responsable

La posición de un ciudadano independiente no debe ser aplaudir automáticamente al gobierno ni responsabilizarlo de todo antes de conocer los hechos.

Nuestra obligación es otra:

Reconocer lo que se haya hecho correctamente. Señalar lo que pudo prevenirse. Exigir información sobre lo que todavía no se explica. Vigilar que los apoyos lleguen a quienes realmente los necesitan. Y acompañar a las familias incluso cuando las cámaras y las autoridades se hayan retirado.

Una visita oficial es importante, pero debe convertirse en seguimiento.

Un anuncio es necesario, pero debe convertirse en ayuda.

Un censo es útil, pero debe convertirse en reparación.

Y cada promesa deberá tener responsable, presupuesto y fecha de cumplimiento.

Lo que podemos hacer como ciudadanía

Durante las próximas horas y días debemos actuar con responsabilidad:

  • Ante una emergencia, comunicarse al 911.
  • Reportar afectaciones al 073.
  • Evitar atravesar arroyos, cauces o vialidades inundadas.
  • No difundir nombres ni fotografías de personas supuestamente desaparecidas sin confirmar la información con sus familiares o con las autoridades.
  • Donar únicamente mediante centros de acopio identificados oficialmente.
  • Documentar los daños solamente cuando hacerlo no represente un riesgo.
  • Ayudar especialmente a personas mayores, niñas, niños, personas con discapacidad y familias que quedaron incomunicadas.

Si alguna comunidad necesita ayuda o desea documentar una afectación, puede comunicarse con nosotros mediante josealfonso.org. Organizaremos los reportes por colonia y tipo de necesidad para contribuir a su seguimiento.

Ensenada no está sola

Soy José Alfonso Ramírez, ciudadano independiente.

Hoy no quiero hablar desde una campaña ni desde una confrontación política. Quiero hablar como un ensenadense preocupado por su comunidad.

Mi solidaridad está con las familias que esperan noticias, con quienes abandonaron sus hogares, con quienes sufrieron daños y con las personas que trabajan en las labores de búsqueda, rescate y atención.

Ensenada necesita unidad, información y ayuda inmediata.

Después necesitaremos explicaciones, correcciones y una ciudad mejor preparada.

Hoy, primero está la gente.